viernes, 26 de febrero de 2016

Salgo Corriendo



Tal vez un día deje de parecerme absurdo y como quien no quiere la cosa te comente que me gustas mucho. Que lo sé desde la primera vez que te vi entrar y reté soberbia tu mirada. Quizá algún día logre explicarte porque no te hablo, y me ría al confesarte que cuando te siento cerca mi pulso se altera, el corazón se me agita, el cuerpo me tiembla y por algunos segundos la respiración se me para. Que en ese momento lo único que quisiera es verme perfecta mientras irremediablemente siento que se me ve aún más torpe y atolondrada que de costumbre y que tú te das cuenta de todo. Sabrías entonces, aunque no sé si te importe, que es por ello que oculto mi rostro, no te saludo, no te miro y si el espacio me lo permite, me aparto de ti corriendo.




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