Valentina cruz - El dibujo como un sismógrafo del cuerpo.
Hace 3 semanas
…harta de ser cubierta, encerrada, reprimida, juzgada, acallada y encorsetada por el enorme sostén que esta pacata sociedad machista y retrograda nos quiere obligar a poner. Ser mujer asusta y asustó siempre, PERO LAS NIÑAS TAMPOCO LLORAN…
No sé qué ni cómo volver a escribir, siento que es un momento que dilato porque no merezco. No he hecho nada para que sentarme por fin a relatar lo vivido sea satisfactorio. Hay tanto que contar sobre esta tormenta que aun no me lleva a buen puerto. Perdí la casa una vez más y aun no tengo una. Bueno, tener, tener nunca la tuve sino no me hubiera sido tan fácil perderla. Lo que perdí fue la posibilidad de seguir alquilando un lugar al cual llamarle mio. Primero fue el problema con el vecino viejo verde y su pistola de agua, luego con el nuevo cuarto del Castillo Plondar y los Mutantes duros que solo me duró un día y al final, como corolario, el drama de la Sabana y el Universo que me llevaron a perder mi “mejor amigo” de 7 años en menos de un mes horrendo…
Un día entró al bosque sola. Y yo me llené de espanto. Cómo sacarla. Y más aun, cómo dejarla. Cómo arriesgarme a fallarle cuando ella se atrevió a salir de mi para que al verla indefensa la cuidara. Qué hacer con esta mi niña que al volverse humana dejó de confiar y al crecer como una comienza a aprender a actuar.
Bueno, si consideramos la parte en la que trataste de enseñarme como hacer que no se me atraque la llave, jugar play conmigo y convencerme de que vayamos a comer mientras yo solo te gritaba que te fueras a la mierda, dejo de ser un poco la víctima. Igual eres un hijo de puta, pero está bien, yo estoy loca.