martes, 27 de abril de 2010

para terminar más tarde

“¡Ajj!” Está ha sido la frase del día. ¡AJJJJJJJ!...Bueno, al menos desde que llegué al trabajo. La de unas horas antes era “aiissshhh ¿DÓNDE MIERDA ESTÁ TODO EN ESTE MALDITO LUGAR?” y fue seguida por un ¡PUTA! ¡Ya la cague! ¿Cómo carajo logré que se mi hiciera tan tarde?...Y pensar que las primeras horas de la mañana prometían un día simpático…NAAA! más o menos…

Amanecí resfriada mal…Cada dos días me sorprende un nuevo resfriado. Lo noté porque además de tener el cuerpo adolorido como si hubiera tirado buenazo (cosa que hace tiempo no hago =S ) de mi nariz salían los restos de un marciano desintegrado por mi astucia nasal.



Aun así me fui a correr.

—Para sudar el virus, pensé— Me llevo mi inhalador y ya está...

Pero las cosas en mi vida jamás funcionan tan rápido como “ya está”. Soy la dueña del tiempo y la paciencia, y lo ultimo que hago es apurarme a mi misma, al menos no hasta que realmente le debo horas al día y comienzo a hacer todo como una locomotora. Claro, si es que mi cerebro no se aturde y se planta esperando que venga alguien y le eche carbón.

Mi mejor amiga tenía que ponerse a estudiar. Se está preparando para postular a la universidad, y como es «liinda»… ha conseguido tener a su disposición a
nuestro roommate (un chico muy noble) y a un amigo suyo como profesores particulares. Esto en realidad, como a cualquiera, le da mucha flojera. Es que obviamente es un poco de presión gratuita, y así sea gratis, a nadie le gusta que lo presionen…y menos para estudiar.

El roomaate, que para efectos de este relato va a pasar a llamarse Hermano oso …

(Si en algún momento lees esto ¡LO SIENTO! A mi me encanta creer que eres un oso escapado del bosque, y que llegaste a hacerte tu cabaña en medio del cemento por culpa de la deforestación)

...pasó por nuestro cuarto a las nueve menos cuarto y amenazó con echarle cubos de hielo si no se levantaba para su clase. Por supuesto YO salí de la cama. El hecho de que la compartamos no implica que esté dispuesta a ganarme con los métodos de tortura que quieren usar para motivarla. Si van a tirar hielo, que se lo tiren a ella sola. ¡Ni huevona!

Pero mi pequeña princesa amaneció engreída, y aunque logré sacarla de sus sabanas poniendo mala música a todo volumen, (gracias Fany Lu, gracias Ritmosón) trató de convencerme de que no me vaya a correr para que me siente a mirar como tomaba su clase...Yo me ataqué de risa mientras trataba de persuadirme de que seguro estaba muy cansada, de que estaba resfriada, de que merecía dormir un poco más… y una larga lista de etcéteras que no iban a lograr distraerme. No hay poder humano que me haga sacrificar el único espacio realmente personal y mágico que tengo para entrar en conexión con el mundo y escuchar lo que tiene para decirme, por una clase de matemática para lo cual soy extremadamente bruta.

La dejé sentada, atendida por sus dos profesores. Me puse la gorra que corona desde hace un par de días, mi disfraz de “soy super warrior, si te me acercas te saco la mierda”. Me acomodé los audífonos (primer paso para desconectarme de todo lo que no sea yo, mi cerebro y los paisajes) y salí en trance.



Debo caminar muy chistoso, metida en mi propio y feliz cuento; o algo de mi debe lucir divertido, porque no puedo evitar que parte del paisaje sean las sonrisas de varias personas de distintas edades. Hasta ahora no estoy nada segura de qué es lo que las causa exactamente, pero usualmente las devuelvo, después de todo creo que yo también me reiría si me veo por la calle.



Llevo un short blanco muy pequeño, medias de talón, zapatillas no tan adecuadas que ya comienzan a romperse, un polo celeste con un dibujo chistoso y una pequeña capucha que nunca me coloco, guantes de bicicleta para evitar los callitos que ya me estaban saliendo en las manos, y un chaco que mientras camino hasta mi punto de partida me da la vuelta al cuello. Por dentro llevo una truza que pasa por inexistente y donde no puedo guardar nada, pero el short de verdad es pequeño y se ve malazo si se nota el calzonzote. En general me rasca el piojo lo que opinen los que me ven por la calle, por mi salgo calata o tapada con una bolsa, pero a la niña que vive en mi espejo no le gusta, y esa sí que manda. El brasier es otra cosa, es una caja de Pandora. Uso uno normal de copa como primera capa, y encima uno como top. Ahí adentro van mi Ipod (oseaaaa), mi inhalador, mi cajita de pavas, mi pipa y una cajetilla de cigarros con mi encendedor, mi llave y un cigarro dentro. Sí, solo un cigarro, y nunca me lo fumo, ese es el reto. Lo saco a pasear y luego lo disfruto cuando llegó y me aviento a mi cama 5 minutos. El inhalador tampoco lo uso nunca, pero me siento segura llevándolo. No me valla a entrar el ataque por la Herradura y ya quiero ver quién me devuelve el aire. Lo que si uso es el encendedor, la llave y la cajita de pavas. Todo tiene su momento.



Exactamente en el arco que sirve de intersticio entre Barranco y Chorrillos, cambio la canción pastel de Alicia Keys que escucho mientras paso por la puerta de mi ex NOnovio rogando que no se le ocurra salir mientras yo traigo cara de babosa pensando en él, y pongo los tracks de electrónica para comenzar a estirarme. Al fin descubrí para que sirve esa música infernal.





Camino haciendo maromas por todo el perímetro de la villa militar, y al llegar al primer malecón de chorrillos; pasando el puente que uso como improvisado caballete de ballet frustrado para terminar de estirarme, me encuentro con las gárgolas. Aquellos personajes nocturnos que obnubilados por el alcohol y las variadas sustancias que consumieron durante la noche, no notan que ha salido el sol y los ha ido endureciendo.



Está mañana en especial, la situación fue muy cómica y fue mi culpa para variar. Quién me manda a sentarme a fumar ahí cuando ya los había visto entre los matorrales. A veces no sé si soy muy confiada, muy poco prejuiciosa, muy poco responsable, o muy tarada. Fácil un poco de todas.
Me había sentado en una banca al frente de la pequeña glorieta que usualmente les presta cobijo a estos seres, y estaba sacándome los guantes para poder poner la hierba dentro de la pipa…



…cuando de pronto apareció a mi costado alguien a quien difícilmente podía reconocerse como humano. Más bien parecía un primo cercano de Gollum o un mutante de los de Los Thundercats. Mi cuerpo se movió instintivamente hacia la derecha. Nos miramos a los ojos y él tomo la palabra:

—No te asuste. No te voy a hacer daño.
—No, no. No me asusto—le conteste—. ¿Qué pasa papi? Si yo siempre la hago acá con la gente. Me he arrimado para que te sientes ¿quieres echarle?
—Te pareces a Beatriz—mascullo sin poder abrir bien los ojos
—Ummm…Préstame, préstame. Yo lo prendo —le dije mientras comprendía que en los próximos minutos atendería a un monologo poco coherente—.
—Beatriz—decía— y levantaba la mano como inaugurando un discurso político, para luego dejarse caer—. Cuando Beatriz se fue....Beatriz no fumaba
—Fácil por eso se fue —le conteste arqueando una ceja mientras fumaba.

En medio de la “conversación” apareció una mujer que acompañaba a un viejo horroroso, acechando desde la glorieta. Nos miró con un gesto agresivo y le arranchó el trago a mi compañero. Yo le sonreí. Acto seguido se acerco aquel tercero y balbuceo

—Que llegue para todos pues huevón, no seas muy ganador.
—¡No te le acerques! —Contestó mi amigo mutante, asumiendo con el cuerpo una posición que recordaba de inmediato a un primate—. A Beatriz no le hagas nada. ¡Vete! ¡Vete! ¡No te acerques conchetumadre!

Aparentemente, había dejado de ser alguien que se parecía a la tal Beatriz para pasar
a ser ella en su cerebro

—¡Calla basura de mierda! Después todavía vas a pedir trago seguro. ¡Largate!
—¡Métete tu trago al culo! Me voy a quedar con Beatriz.

Yo no me moví jamás. No estaba asustada (ok, fácil un poco) pero trataba de entender el por qué de sus diferencias.



¿Qué hacía que mi compañero, a pesar de que su estado era igual de deplorable, fuera mas humano que ellos?

Decidí pararme. Ya el juego no parecía tan amable. Me despedí de mi amigo con un beso que confieso me dio algo de fuchi y comencé a caminar haciéndole adiós a todos. La vieja me grito:

—¿A dónde vas? Fuma acá. Allá no puedes. No tengas miedo. ¿Qué más tienes ahí?
—Me estoy yendo a correr…y ya no hay más —Les enseñe la pipa vacía—.
—¡MENTIROSA! —salto la vieja, bajándose de su muro—.
—¡CALLA BRUJA MALDITA! ¡DEJA A BEATRIZ EN PAZ! —grito mi nuevo amigo—.



Al tiempo que saltaba delante de mi para defenderme en una muy animal y notoria posición de ataque, y yo aprovechaba para largarme de una vez por todas.

Después de este pequeño tramo que siempre viene con alguna aventura como ésta, viene el momento decisivo. Correr o no correr. Dilema al cual me enfrento no por falta de ganas sino por falta de consideración. Es imposible cruzar esa maldita bajada al circuito de playas.



Luego de putear y maldecir a una innumerable cantidad de carros. logro pasar. Hago una última y narcisa sesión de estiramientos frente a una caseta de serenazgo en donde me veo reflejada. Volteó la gorra sobre mi cabeza para hacer correcto uso de la visera, y comienzo a correr, volar, soñar…



Siento que floto sobre cada uno de mis pasos, concentrada a veces en mi sombra y sus movimientos acompasados por el ritmo de la música, o distraída en sucesos aun no vividos que se funden con el mar a mi derecha y el cielo en mi cabeza.

Antes de salir, cambio la electrónica por Orishas


(Usualmente es esta la primera canción)

En esos ritmos corro por todo el malecón de chorrillos, paso por El Regatas « ¡hay querida! ¡La gente bien, se ejercita en privado!» …

Y doy la vuelta hacia aquel lado de la ciudad que nadie ve.



De hecho no soy la única persona que pasa por ahí, pero igual es como mi lugar secreto y el acantilado me habla. Me ha dicho incluso hasta donde puedo llegar. Por eso solo corro hasta el cartel que te envía hacia el desvió a Chorrillos (donde hay un puente sin murciélagos) o hacia el mismo balneario de la herradura. Pero yo no llego hasta ahí. Me quedo a esa altura donde el Salto del Fraile aun me custodia.



El resto del camino me da miedo. E insisto en que el acantilado me habla. Y me ha dicho que ese es un pueblo fantasma. Que nunca entre sola. Yo le hago caso. Ni bien llego al cartel doy la vuelta y comienzo a jugar con el chaco. La verdad no tengo idea de cómo lo debo mover, pero lo uso para agilizar mis reflejos y marcarme movimientos. A veces me doy cuenta que en verdad estoy bailando o algo parecido. Como es subida y hago el doble de esfuerzo, me canso y aprovecho, ya más por rutina que por real lasitud, para sentarme exatamente enfrente de donde salto el fraile loco.



Ahí fumo un poco más de marihuana, a veces, o solo me quedo pegada, eso pasa siempre. Me pierdo por varios minutos en toda esa inmensidad, y entiendo cada vez más a las aves. Las envidio también.



En algún momento de esto despierto, usualmente es gracias a algún improperio de camionero que atrofia mi paz. Entonces, prorrumpo mi frase favorita:

— ¡CALLA CONCHETUMADRE! —y vuelvo a salir corriendo con el chaco por delante.

De regreso en El Regatas, vuelvo a lo del ballet frustrado y me estiro por 5 minutos otra vez. Luego viene la verdadera demostración de destreza. Debo mantener mis reflejos activos para pasar el chaco en movimiento por entre los postes en bajada, sin darme con el en los codos y rodillas. No me sale nada mal, fácil no es nada del otro mundo.
En medio de ese juego y anestesiada por la música, atravieso lo que queda de camino hasta llegar a la orilla de Agua Dulce. Ahí termino de correr y jugar con mis palitos encadenados, me quito las zapatillas y regreso mojando mis pies hasta la altura de las paralelas donde acabo mi rutina con abdominales y piruetas de mono….



(………………………………………………………)


No tengo idea de que pretendía escribir después. Seguro iba a contar como había pasado de la mística paz existencial al bodrio del aj laboral.
En fin, ahora solo recuerdo que no lo terminé de escribir por que alguien me atrapó escribiéndolo en la oficina, osea “hueviando”. Así que para evitarme líos hice clic en Guardar cómo, lo titule “para terminar más tarde” y lo enterré en una carpeta. Es decir, lo procrastiné. Suelo hacerlo con muchas cosas.



Ahora, un mes y alguito más después, puedo decir que mi vida no ha cambiado mucho. O bueno, sí, pero no. Dentro de todo he conseguido una rutina. El problema es que ésta fluctúa entre lo sórdido y lo bizarro, dándome por lo menos una vez a la semana, un vuelco de 180º que me obliga a defender mi estabilidad con jirones de equilibrio sobre una sinuosa cuerda floja.
Igual después de una relectura puedo apuntar uno que otro cambio y una que otra cosa estable…

Veamos:
1. Eso de “hace tiempo que no tiro”, ya fue (sino lean toda la “saga” de Reencuentros cercanos del tercer tipo)

2. Mi mejor amiga sigue siendo una engreída, sigue sacándome de la cama, reclamando atención que no se por qué cree que merece y justificando su poco productiva existencia con el hecho de que es “linda” ….Conclusión…¡YA ME ABURRIÓ!

3. Sigo disfrazándome de “super warrior” y seguiré haciéndolo mientras los hombres de este país no aprendan a respetarnos, o por lo menos comprendan que ¡NO! no tienen derecho a mirarnos cuando pasamos como si nos estuvieran violando mentalmente, ni a silbarnos, “elogiarnos” y para concha molestarse y reclamar con un altanero: “¿Qué? ¿No te puedo mirar ahora? ¿Rica te crees?” Cuando una manifiesta desagrado ante su muestra de aprecio.

4. Sigo sin ser la única que pasa por mi “lugar secreto”, cada vez veo más gente, pero aun lo considero mió. Y aunque las olas contra el acantilado, que ahora son capaces de arrebatarme del mundo si quieren, me siguen hablando y advirtiendo algunas cosas, hace poco me invitaron a franquear la zona del pueblo fantasma y llegar hasta el “Point”



Ahí llamó mi atención un local extraño que yo creía una fabrica pequeña, pero lo que hay son unas piscinas con delfines en cautiverio. También encontré un sitio perfecto para meditar y hasta pude conversar con pescadores y cangrejeros que me explicaron el oficio y me advirtieron hasta donde puedo llegar sola por ese camino desolado.

Lo demás que he ido encontrando y todo el novelón que sin querer voy armando…pues naaa….ya será motivo de otro post porque ahorita me gritan otra vez por querer hacer “literatura” en horario de oficina.













lunes, 19 de abril de 2010

Sábado



Hay días en los que es mi cuerpo el que se siente solo
Cuando mis emociones se despiertan con nostalgia de un abrazo
y mi piel solo anhela caricias con inocencia infantil

Son los días en los que al levantarme no me siento tan fuerte
y quiero quedarme en la cama
y esperar a que alguien venga y me envuelva en sus brazos
y me diga yo te cuido, tú ya no te preocupes.

Son los días en los que me despierto ahogándome en llanto
Entonces me envuelvo yo misma entre mi pecho y mis rodillas
Y le digo a mi niña eso que necesita:

——Aquí estoy chiquita contigo. Yo si que nunca me he ido.

Luego me voy a correr.

martes, 13 de abril de 2010

Hoy

Desde hoy, la idea de que el final del camino que uso para correr es un pueblo fantasma está muerta y enterrada. Aunque la advertencia había venido del mar, no aguante más y me mande. Después de todo, el sendero en sí es desde un inicio desolado, que más da un pedacito más.
Sí el mar me quiere tanto como dice, me protegerá, pensé, mientras notaba como ese “pedacito” que me faltaba, se extendía grande e indómito ante mis ojos. Con la misma emoción que embarga a un niño, el saber que esta haciendo algo indebido, subí la cuesta que siempre ha seguido a la bifurcación donde hasta ayer había una muralla imaginaria.
Mi mundo secreto se estaba expandiendo. Por supuesto, al terminar el recorrido, sentí lo que deben haber sentido la mayoría de los grandes descubridores de la historia: la desilusión de notar que tan secreto no era. ¡Qué más da! De todas maneras, ahora también es mió. No me molesta compartir.
Podría pasar horas describiendo las sensaciones que envolvían mi cuerpo mientras corría y corría hacia un lugar que nunca había sentido tan propio. Era el risco más alto. Claro, de los accesibles. No olvidemos que la Herradura esta abrazada por todo un señor morro. Sea como sea, hasta ahí llegaría, lo había decidido. Si no puedo llegar hasta Cuzco por culpa del bendito trabajo, voy a llegar a todos los lugares que se me ocurran acá en Lima por las mañanas (y ahí si quiero ver al que trate de impedírmelo)
Por supuesto que tuve miedo. Un amenazante cartel de Propiedad Privada, junto a una caseta de vigilante con un par de perros afuera, parecía ser el obstáculo más importante. Yo seguí decidida. Claro que en el fondo aun pensaba que de la caseta podía salir un zombi. Pero esas cosas solo pasan en mi infantil cerebro.
El guachimán se contento con recibir mi saludo y procuró no mostrase hostil. Hasta cogió a sus perros, y yo seguí. Contentísima, trepe hasta donde me había prometido. Fue tan hermoso ver a Lima desaparecer. No había nada más que el mar. Por un momento sentí que realmente no estaba aquí y lo desee tan profundamente ante toda esa inmensidad, que casi puedo asegurar que me fundí con ella….
Pero líneas arriba dije que podría pasar horas describiendo sensaciones. Lo siento, no lo puse precisamente para comenzar prologarlas sino para excusarme por no poder seguirlo haciendo.
Realmente no tengo tiempo para escribir. Ya estoy infringiendo alguna norma al tomar tiempo en la oficina para compartir un poco con el papel en blanco, y por lo tanto seré acusada de rebelde o de díscola, o se hará hincapié en mi desinterés, mi inmadurez o en algún problema de actitud… Pero es que mis días están tan cargados, todos, de aventuras como estás, que a veces siento que se me desbordan y no se que hacer con ellas las horas que debo estar en esta jaula… Además con lo jodidas que son las condiciones laborales en este país y mi falta de Titulo Profesional, debería darme golpes en el pecho antes de quejarme por tener que venir a la oficina… Osea, se supone que encima de todo debería sentirme muy mal por ser tan malagradecida…
¿Será que tengo que aprender a bajar la cabeza y caminar en orden con el resto del ganado si chistar ni quejarme, ni mostrar ningún atisbo de diferencia para evitar ser juzgada y vapuleada por la santa sociedad que Yo, terrible pecadora, por demás loca y drogadicta, quebranto? ¿Debo acostumbrar a mi culo a esta silla y enroscarme en ella para siempre, sin juzgar a la institución que me da de comer, renunciando a sueños e ideales que seguro son por demás pueriles; porque luchar por mantenerte en la cuerda floja de la “estabilidad laboral” sin importar cual sea el costo, significa crecer?
Bueno, tampoco tengo tiempo para dar rienda suelta al existencialismo. Ya me llamaron la atención, ya me puse roja, ya me sentí mal otra vez y le escondí esto con un clic a alguien que normalmente no le hubiera ocultado que pienso. En fin…es hora de seguir madurando.

Ahí les dejo a la Mala Rodriguez para que hablé por mí....



LA LOCA

ai
ai no, porqué?

Y si tu alma no está contenta
pide la revancha, tienta no achantes,
de cuerda ya perdí la cuenta,
la vida es violenta no mientas
hay que ser valiente (x2)

Dos cosas flotan en el agua la mierda y los barcos,
mi transatlántico es un estado mental
yo te reprendo por lameculo yo te pego en el culo,
no hagáis el ridículo fingiendo más escuelas
más hospitales menos maniobras militares,
no abandono lucho hasta el final
lloro hasta que no me quedan lágrimas en el lagrimal,

verguenza os tenía que dar yo soy mejor que la Mala,
igualdad de condiciones y guardad los cojones,
dime de parte de quién te pones?
cuando no hay opciones

la misma mierda en to' el globo sin exclusiones
hay que ponerse tapones,
quién necesita razones
si te tienen amaestrao'?


Y si tu alma no está contenta
pide la revancha, tienta no achantes,
de cuerda ya perdí la cuenta,
la vida es violenta no mientas
hay que ser valiente (x2)

Educao' agarrao' en un puño como gorriones
comiendo la mijita que te dejan esos lampones,
a mi no me gusta la política sé de algo de mecánica,
atravieso tu mundito con mi técnica,
me puedes grabar en vídeo señorita,
abrígate que va a caer una buena
si te quemas oye como suena,
sigo vivo la cadena yo me pongo las botas aprende,
el camino es duro, dime cuantos ponen el culo?
yo estoy aquí tan contenta fumándome un puro
no apuro cuenta hasta tres y levanta la mano
mi hermano que el mundo es tuyo,
quiero que esta cama sea una toalla
y este suelo la arena de una playa tu y yo

Y si tu alma no está contenta
pide la revancha, tienta no achantes,
de cuerda ya perdí la cuenta,
la vida es violenta no mientas
hay que ser valiente (x2)

Contempla los rayos de luz,
escucha lo que realmente quiere esa gente,
dime se lo va' a dar tú?
quiero la verdad aunque sea mala aunque duela,
yo solo quiero que me quieras
pero como soy no como tu quieras,
ai diós mio si mia palabras hirieran!
el don y la condena sintoniza la antena,
yo me monto en un avión y paso
por encima de los "united states of America"
paso por encima de tu sistema,
no te necesito te critico te araño
te escupo te muerdo te pico,
no me domestiques que yo no me domestico


Y si tu alma no está contenta
pide la revancha, tienta no achantes,
de cuerda ya perdí la cuenta,
la vida es violenta no mientas
hay que ser valiente (x2)

pd: al proximo baboso que me diga que lo que escucho es regueton le voy a dar con todo el regueton del mundo en la cabeza....hablamos....

martes, 6 de abril de 2010

Reencuentros cercanos del tercer tipo. Parte III:

(El “final”…no se nos vaya a hacer costumbre)

Y ésta…¿será la despida? Valiente momento elegimos para sepáranos justo el día en que descubrimos que había un manantial de aguas profundas adentro mió.
El mismo que intenta salir ahora por mis ojos mientras comienzo el camino para volver a correr después de dos semanas de inamovilidad, y escucho comenzar la canción de Armagedón concentrando en ti el despegue de mi vuelo, mientras siento que la cancioncita intrusa está en mi reproductor de música, y suena en este preciso instante, realmente por capricho del destino (yo no la puse ahí).






Ni siquiera he visto esta película, pero el concepto logró hacerme un nudo en la garganta. Recuerdo qué es lo que ahora nos separa y vuelvo a pensar en el fin de este siclo que nos espera, confiada y segura, porque sé que sí llega ese día estaremos juntos. Pienso en este mundo salvaje y en nuestra raza soberbia y su delirio de civilizada, apunto de acabar de alterarse, e impreso en mi mente puedo leer de inmediato: “sobrevivirá el más fuerte” Entonces, aunque le suene ridículo a San Putamadre, invoco tu nombre y tu recuerdo solo para pedirte que te mantengas vivo donde estés, yo haré lo mismo.


Las lágrimas se disipan más rápido que de costumbre, pasando de la pena a la rabia y convirtiéndose en sonrisa en menos de medio minuto de sensaciones trepidantes. Después de todo me siento fuerte y orgullosa de mi misma. Ya no me aterra estar sola, ya no me aterra perderte. Sé que te tengo, sé que volverás porque eres mió, y no como una posesión maniaca, no con la sordidez de una obsesión confundida con amor. Eres mió porque te llevo dentro, eres mió por que hay algo en este mundo que así lo quiere, eres mió porque soy tuya, porque hay una fuerza que se encarga de ponernos uno frente al otro desde que somos niños, justo cuando menos lo pensamos, justo cuando mas lejos nos sentimos, justo cuando menos lo queremos, justo cuando olvidamos que existimos, ahí estas, ahí estoy. Siempre en el momento menos indicado nos interrumpimos y nos invadimos para luego volar, solos, la próxima vez haremos otro nido. Y es que esa es la razón principal para que existas en mí. Eres mió porque eres libre y me permites serlo y porque a veces, como yo, eres esclavo solo de ti mismo, de tus propios demonios.

Y no es cuestión de atarnos y atarlos para tratar de dormirlos. Los tuyos nunca dormirán si tu no quieres. Debemos luchar contra ellos cada uno en su camino, y en alguna hora, en algún minuto, cuando estemos distraídos pensando uno en el otro, volveremos a cruzar latitudes para encontrarnos una vez más como lo que siempre hemos sido. Solo 2 niños perdidos que a veces se creen ángeles caídos.









Mientras tanto…esta canción también me hace pensar en ti...


lunes, 15 de marzo de 2010

Reencuentros cercanos del tercer tipo. Parte II

(Sí, como los cuentos de la cripta)

—Demente eres ¿no?
—tú más demente primero
—Tú te fuiste
—qué esperabas
—…que regreses

No dijimos nada más.
Y el silencio nos azotó toda la noche entre besos y murmullos.

Caricias susurradas
prometiendo eternidad.

Luego volvimos a la realidad. Tú te fuiste a trabajar. No sabía que trabajabas domingo. Bueno, no te creí. Me lo comentaste y yo lo pasé por alto y no te desperté. Pero luego te acompañé a tomar tu caja de leche y a que subas a tu carro. Sigues siendo un niñito, pero me encanta cuidarte. Tú nunca has dudado en cuidar de mi niña tampoco. Por eso era ilógico seguir para siempre peleados. Yo sé que eres un hijo de puta pero yo también lo soy. Con el perdón de nuestras madres que son lo máximo.

Que lo tomen por el lado amable. Señoras, somos sus hijos y se lo agradecemos mucho. Pero gracias a ustedes somos unos sobrevivientes y como tales, sabemos movernos en este mundo de tiburones, así que aunque en el fondo seamos simples pececitos, aparentamos muy bien que no lo somos de vez en cuando.


Pero cuando se trata de nosotros dos no nos importa nada. Siempre hemos sido ante todo buenos partners. Siempre con nuestra peculiar y horizontal manera de tratarnos y maltratarnos que la gente no entiende. En el barrio no hay forma de que nos dejen en paz. Pero como decía mi madre: “Que a ti no te preocupe lo que hable la gente. El día que no hablen de ti, preocúpate” Así que después de todo es un honor. Con el amor menos ortodoxo del mundo, somos casi una leyenda. Somos como esa pareja de locos de la película francesa que vimos en el primer lugar donde vivimos juntos…¿Cómo se llamaba en frances? Porque en español la traducción es idiota (Quiéreme si te atreves, nada que ver ps)…ah ya me acorde… Jeux d’ enfants



Sí, así somos, bizarros y retorcidos,
pero nos queremos, así que al
resto que les den….

Por último, si me quiero poner más ridícula y romántica también somos una buena apología de El amor en los tiempos del colera. Y voy a poner el video de la canción así me acusen de huachafa. Total a los dos nos gusta Shakira….



Y podría extenderme un poco mas y contar detalles de la historia que seguro divertirían a muchos…Cosas como que terminamos para variar en un hotel de mala muerte, y antes de echarnos descubrimos que el cuarto estaba lleno de escarcha plateada; y a pesar de que pedimos sabanas nuevas y ayudamos nosotros mismos a tender nuestra cama, se nos pego igual toda al cuerpo… ¿de donde mierda habrá salido tanta? y quién habrá sido la payasa que ha estado bien fashion llena de escarcha en un sitio que solo para nosotros es la misma huevada que el Marriot…
Sí, anécdotas son las que sobran, pero prefiero guardármelas para mi y disfrutarlas yo sola en mis ratos libres…


Ya tampoco sean tan chismosos...

martes, 9 de marzo de 2010

Cajón de demonios


Hoy no quiero trabajar, ayer tampoco quería. Hace días que no quiero hacer nada que implique trabajo y eso incluye respirar. No sé qué me pasa pero la mitad de la vida me llega al pincho y la otra mitad se ha ido a buscar a donde más llegarme ya que nos hemos enterado de que “pincho” precisamente, no tenemos. Igual es una buena expresión, y muy gráfica… ¿qué más grande puede ser mi fastidio si es capaz de llegar hasta una parte del cuerpo que no tengo?
La verdad es que estoy aburrida, y triste, colérica y por demás melancólica. La verdad es que estoy con la regla, así que tengo derecho. Tengo que aprovechar los días en los que puedo culpar de mis berrinches a mis hormonas.
Pero aunque este en esos días rojos, y aunque trate de negármelo a mi misma, yo se que hay algo más que un periodo menstrual cociéndose en esta olla. Algo que tiene que ver con el agravio y las faltas de respeto a las que una es sometida constantemente, sin poder responder como se debe… ¿Cómo se debe?

Hablar del asunto me congestiona el cerebro. No lo quiero decir. No lo quiero ver. No quiero exponerme simplemente como la victima, y quejarme de lo poco que se ha hecho.
- El caso está cerrado, señorita. No hay suficientes pruebas. Pero si en algo la deja tranquila, la pericia sicológica del sujeto arrojó enormes cantidades de psicopatías. Aquí entre nos, debió acercarse antes. Si usted no está pendiente le da chanceé al acusado de manipular el cierre del proceso. Usted sabe…Nosotros quisimos ayudarla.
- Ok. Gracias…

Me fui. Esta vez no hice ningún escándalo. Ya estuve apunto de ganarme un parte por desacato una vez. Además que iba a hacer. ¿Gritar? ¿Reventar? ¿Ponerme a llorar? Sí, tengo muchas ganas de llorar, pero me las he guardado hasta ahorita. Y como estoy en la oficina me las seguiré guardando. Seguiré escribiendo un tonto boletín de prensa sobre algo que no me interesa.
Yo lo único que quiero es no sentirme así. No quiero sentir que debería vengarme yo misma porque me llena de mierda. Me siento igual de basura que él, pero tampoco quiero sentir nada al respecto. No lo quiero recordar y no se puede, y menos cuando te dicen que de una u otra manera quedará impune. Que nadie le hará nada. Es como si te embarraran en la cara que tenía derecho, solo porque estabas ahí, solo porque te quedaste dormida, solo porque eres mujer y pues para eso estás, solo porque no estabas despierta para defenderte y a nadie más le importo.

Si yo hubiera estado ahí, si yo te hubiera podido defender, gritar, golpearlo, no dejarlo entrar. ¡Perdóname!... a veces no se me ocurre pensar en que hay gente tan mala. Yo te llevé ahí, distraída por el falso afecto de alguien que jamás tuvo la intención de protegernos. Pero yo no lo sabía. Yo creía que estábamos seguras, que el nos quería. Y me fui…te deje echadita, acurrucada, tranquila, feliz…recuerdo tu expresión, te sentías bien…hasta segura, en el cuarto contiguo estaban él y tus amigos…¿qué te iba a pasar?... Por eso me fui…permití que nos separen y me lleven a lugar del éter…¿cuanto podía volar? Íbamos a estrenar la obra ¿recuerdas? Tenía que dejarnos descansar… no lo presentí…hay niña…Cuando regresé te habían vuelto un despojo y aún no reaccionabas, no te lo podías quitar de encima, no querías abrir los ojos, pero te obligue a hacerlo…Lo sé…lo siento…no lo hubiera hecho, ahora esa imagen te persigue y yo tengo la culpa…pero qué podía hacer, dejarte ahí…dejarnos ir como decidimos en ese momento…

No, por un momento tuve que ser más fuerte que tú y levantarte, aunque luego tuviera, como hasta hoy, que mantenerte oculta mientras estés herida.
Pero yo quiero dejarte salir, no podemos vivir siempre escindidas. Quiero que me alcances que estés en orden como yo. ¿Te has dado cuenta que ya tenemos una casa? ¿Qué ya no estamos a la deriva? ¿No te sientes más protegida? ¿Por mi? Yo sé que en los demás no podemos confiar ¿Pero no sientes que yo lo estoy haciendo mejor? Te he dejado expresar un poco. No te he drogado para que olvides y te distraigas como podría haberlo hecho. Tampoco te he dado alcohol para que no te encuentren vulnerable. He tratado de curarte lo que ya arrastrabas para que no te hagas cargo de nada más que de esto… Pero ya no se que más hacer…me duele tanto como a ti y…
¡DEMONIOS! Realmente no deberían verte con los ojos así de inyectados en la oficina así que... ¿Tú que dices? ¿Nos olvidamos?

viernes, 5 de marzo de 2010

Amarra a tu perro


Hoy no salí a correr, es el segundo día que me quedo dormida y me está
arruinando la existencia. Tampoco vine al trabajo en bicicleta y eso, como soy una autoengreída de mierda, significa que tuve que gastar dinero en un taxi y tendré que gastar en otro cuando regrese porque soy incapaz de subirme a un micro. Lo malo, es que esto es un problema no solo para mi billetera, sino también para mi atolondrado cerebro que ahora anda dando vueltas alrededor de una enorme interrogante. ¿Qué me está llevando a entrar en este estado de ponzoña? ¿Estarán regresando mis tendencias bipolares? ¿alguna vez se fueron?


Hace dos meses estaba en una consulta con la neumóloga, en el medicentro de la clínica internacional de San Borja,y mientras yo me ahogaba y le imploraba silenciosamente que me diera la orden para nebulizarme, a la muy cretina se le ocurrió preguntarme si seguía tomando mis medicamentos y yendo a mis consultas con el psiquiatra…Yo la mire con algo de fastidio, sonreí hipócritamente y conteste:
—ah! Verdad que era bipolar ¿no?- y puse cara de “estoy perfectamente en mis cabales”
Pero esta señora siguió con el tema. ¿Cual era su afán? ¿Qué tienen que ver mis neuras con mis pulmones? Para empezar me diagnosticaron porque a mi me dio la gana. Yo le dije a la psiquiatra lo que quería escuchar, la traumatice por diversión y luego me pase su receta por el culo. Nadie va a medicarme contra mi personalidad. Además me sentí estafada. Le pague 50 lucas para que me diga algo de lo que soy conciente desde que tengo uso de razón y enzima pretenda darme pastillas para eso.
Yo no soy bipolar…esa palabra cercena cruelmente a la mitad de mis personalidades. ¿Qué le pasa a esa mujer? ¿Es que acaso cree que todo es negro y blanco? Dos polos… ¡Pamplinas!...De todas maneras y como la muy idiota no me quiso nebulizar (dijo que tenía que pasar a tópico) se salio con su gusto. Cinco minutos después de abandonar su consultorio, estaba protagonizando una escena tan aberrante y bizarra que podrían haberme puesto una camisa de fuerza.
No podía respirar, ya había pagado mis últimos 30 soles en esa inútil y humillante consulta y ellos seguían sin ponerme el oxigeno, solo porque las cosas de farmacia se pagan aparte. ¿En qué cabeza cabe priorizar el pago del 10% de las medicinas ante la vida de una persona que se esta poniendo notoriamente azul?
—Son 10 soles con 90, señorita.
—¿Perdón?
—10 con 90, por favor
— Señorita —suspire con lo poco que me quedaba de aire— Acabo de pasar
por neumología, los inhaladores y las pastillas de prednisona los pueden recoger mis papás mañana o mas tarde, solo necesito la orden para nebulizarme y me dijeron que tenía que pasar primero por farmacia.
— Sí. Son 10 soles con 90 centavos. Eso incluye las dos dosis de berotec, la
hipodérmica y el intravenoso.
—¡¡¿QUÉ?!! ¿No entiende que me estoy ahogando, y no tengo más dinero? Y así lo tuviera ¡Yo no pienso pagar un sol más! Mi papá paga mi seguro todos los meses, estoy en el programa de “asma crónica” y eso cubre mis medicinas. ¿Qué clase de imbéciles son? Osea que yo buenamente vengo a pagarles la consulta como idiota en lugar de irme de frente por emergencia, para que la cretina que tienen por neumóloga no me tome ni una placa, me escuche los pulmones como si me estuviera haciendo un favor y luego me diga qué tengo que tomar. Yo sé que es lo que tengo que tomar, soy asmática no amnésica. ¡Me llegan al pincho! No pueden jugar así con la salud de la gente ¡QUE MIERDA SE CREEN! ¡LOS VOY A DEMANDAR!
Me calló un acceso de tos con el cual, sumado a tres espasmos bronquiales casi infranqueables, pase de azul a morada sin lograr mover la compasión de la gente. En lugar de eso, provoque la airada protesta de una señora reclamando que amarrara a mi perro.



—¡Dios bendito! ¿Qué vocabulario es ese? ¡Eso pasa cuando comienzan a dejar entrar a cualquiera! ¿No ves que estás en un medícentro particular? Esto no es la posta de tu pueblo joven, mamita.
— ¿Y usted no ve que me estoy muriendo, vieja impertinente de mierda?
Amarre usted su cucufato y acomplejado hocico pequeño burgués antes de que se lo amarre yo — y seguí tosiendo.
— ¡Jesús! Me está amenazando. ¡Seguridad! ¡Seguridad! Es una pirañita.
— ¡¿Pirañita?! —Dejé de toser indignada— Sí fuera pirañita ya no tendrías
cartera, y si me sigues jodiendo te vas a quedar sin cara. Ojala algún día te de un infarto y nadie te ayude – otro espasmo bronquial — ¡in-inhumana, hijaaja de puta!
— Señor! ¡Qué humillación! ¡Amárrenla! ¡Está loca! ¡Está loca!
— ¡Deja de invocar a dios, pedazo de momia, si tú eres el maldito demonio! ¡Y
yo no estoy loca…SOY BIPOLAR! ¿NO ES CIERTO CONCHETUMADRE? –grite volteando a mirar a la neumóloga, que en ese momento se acercaba atraída por el alboroto, junto a dos señores de seguridad y un representante de RIMAC.
— ¡Por fin¡ llévensela por favor, está perturbando la calma
— ¡NOS VAN A LLEVAR A LAS DOS VIEJA MALDITA!

En ese momento, y justo antes de que el zumbido que sentía en mis oídos y me mareaba increíblemente, sumado a la sobreexcitación de la discusión sin oxigeno, lograran hacerme desmayar, o me dieran la fuerza suficiente para terminar de impulsar mi certero puño hasta la cara de la virtuosa dama a la que me había atrevido a ofender con mi presencia; se acercaron a mí los brazos de mi mejor amiga (la cual había evitado meterse, conciente de que su locura y la mía conjugadas, nos hubieran mandado directo a la comisaría) Me haló hacia ella y me sacó de ahí, tratando de evitar que yo rompiera los vidrios de la puerta con las patada y puñetes que ya no iba a poder contener.
Me metió en un taxi, me llevó a comer y tomar algo para que reponga fuerzas, y un par de horas después, al ver que el tono azul no se me iba, recordó el motivo del chongo y me llevó de emergencia a la Maison de Sante.
Ahí terminé ayer otra vez, llevada por un ataque de asma súbito que me saco de la oficina en un taxi. (Debo dejar en claro, que el “hoy” con el que comienza mi relato, ya es ayer, porque no pude terminar de escribir debido a lo que acaban de leer en la línea de arriba) Parece que llevaba varios días con el pecho cerrado y para variar no le había hecho caso.
Este incidente, junto al mal humor que luego de tanto corticoide y una noche entera sin dormir, cuyos resultados son por supuesto, otro día sin correr y sin bicicleta, y mucha cara de quiero morir hoy mismo. Me han hecho dilucidar que el estado abúlico que cortó a partir del miércoles el proyectil de energía con el que había comenzado mi semana, no se debe a mi bipolaridad, sino a mi condición asmática. Porque insisto, yo no soy bipolar...

SOY UNA LOCA DE MIERDA
A LA QUE AVECES SE LE VA EL OXIGENO

martes, 2 de marzo de 2010

intensitos.com



Nunca creí que pasatiempos tan solitarios como correr o montar bicicleta le permitían a una interactuar con tanta gente. Son tantos los rostros con los que te cruzas a diario, que es difícil mantenerlos todos en la memoria, sin embargo no puedes evitar la sensación de que realmente tuviste algún tipo de contacto con cada uno, y hasta llegaras a pensar en algunos durante el día, así como algunos pensaran en ti.
Lima es una ciudad particular de gente peculiarmente calida. Calidas son las sonrisas, calidas las miradas cómplices, calidos los saludos, calidas las pequeñas conversaciones y calidos también, aunque al borde de ser incendiarios, irritantes y bochornosos, los sonoros besos volados, improperios ingeniosos y silbidos disonantes, que los más pintorescos y variopintos personajes se atreven a regalarte.
Es que así es la gente por aquí, intensa y pujante en todo sentido. Aquí nadie se queda quieto, al menos nadie debería. Hay tanto por hacer en cada esquina, que el que se queda pierde. Pierde la capacidad de ver, la capacidad de hacer y de tomar oportunidades, y aprende a quejarse, a sentarse a mirar la basura que hay a su alrededor y sin siquiera recogerla mirar por encima de ella, solo para mirar y criticar la basura del resto.
Dicho esto, debo confesar que comencé a escribir esto para quejarme, si quejarme para variar, no me eximo de esa mala costumbre. Quería quejarme y levantar mi dedo acusador por la agresión verbal que sentimos yo y mis pares femeninas todos los días por parte de esas hordas de chicos, grandes y pequeños, que se paran en las esquinas o salen de una obra de construcción, se sientan en una banca o avanzan en un carro, camión o combi. Pero de que me sirve hablar del machismo si al final de cuentas nadie le ha enseñado a esos niños que es un “ismo” y nadie lo hará. Son la lacra social. Deberían estar en un reformatorio, una cárcel, muertos o reducidos en un campo de concentración haciendo trabajo comunitario, escuchamos decir y decimos todos los días. Pero alguien se ha tomado el trabajo de acercarse y averiguar por qué son así. Alguien a tratado siquiera de pensar, poniéndose un poco en su lugar, que si siempre eres llamado lacra y criado para ser lacra no tienes mucho de donde escoger. Que pasaría si esos chicos pudieran usar su activa imaginación y creatividad para algo más que granjearse unas pocas monedas. Si no comes ¿Cómo?

Sorpresa grande te das cuando descubres lo prestos que están a escucharte y corregir eso que hace que la gente cuando los ve, se cruce la calle. Sorpresa te llevas cuando descubres un poco de todo su reprimido talento. Si entendiéramos que todos somos iguales, que todos somos frutos de diversas circunstancias y el manejo que tuvimos de ellas, y nos preocupáramos mas por transmitir ese conocimiento a todo el que podamos sin importar su raza o condición social, si les dejáramos de ver como si fueran basura y les transmitiéramos la gracia de la certeza que tenemos de lo valiosos que somos todos, si todos comprendiéramos que el solo hecho de ser humanos nos hace hermanos, empezaríamos realmente a ser un país…un mundo emergente.

lunes, 22 de febrero de 2010

Reencuentros cercanos del tercer tipo

Estabas ahí, paradito en una esquina como emulando una canción de Shakira: “Te espero sentada en la esquina de siempre”. Era indudable que algo más fuerte que la casualidad nos había juntado en ese preciso momento. No tenías porque estar justo ahí, no hoy, justo a esa hora, después de tanto tiempo y tantas horas recorriendo las mismas calles, creyendo que hallarte de nuevo era imposible y sin que aguardara si quiera la remota posibilidad de un rencuentro feliz.
Pero esta vez te había llamado. Había vuelto al lugar donde comenzó todo, llevada por algún impulso paranormal de mi cuerpo. Esa no es mi ruta para correr en la mañana, pero llegué sin pensarlo pensando en ti. ¿Habías sido tú la fuerza invisible que me arrastró a ese lugar? ¿Sentiste tú también al verme, una hora después, que me habías atraído con la mente? ¿Fue como una reafirmación de una parte de ese, mi estúpido poema?...

“a veces me pregunto si tú también sueñas conmigo. A veces estoy segura…”

El paisaje era esquivo. No recordaba bien el punto exacto. Me acerqué incrédula después de tanto tiempo, creyendo que tal vez aquel mágico comienzo era algo inventado. Pero no, ahí estaba impreso entre las rocas el pasado de nuestros pasos, de nuestras primeras miradas, nuestras primeras locuras. De la primera vez que me ofreciste estar a mi lado mientras me aventaba de un risco. ¿Cuántos años han pasado? ¿12? Todos los instantes aparecían como si hubiera abierto un álbum de fotos susurrado por el mar contra las rocas.

Me fui añorándote, pensándote, concentrada en el ferviente deseo de volver a verte, feliz por haber recobrado una parte de mi historia que ya creía editada. Pero no pensé en recuperarte. Jamás creí que cuando regresara, la decisión de volver a alterar mi ruta me llevaría a encontrarte en esa esquina como una broma de mal gusto.

Te vi. Temblé. Reconocí la forma y las dimensiones de tu cuerpo antes de ver tu rostro y estoy segura de que tú ya me habías olido. Fue un momento muy tenso. Fingiste no verme igual que yo. Yo decidí no huir como lo tenía planeado y me anime a cruzar; segura de que el resto del día caminaría apenada después de confirmar que tú y yo ya no nos hablamos. Pero te me acercaste. Tú mismo, tú solo, con una pregunta tonta entre los labios:

-¿Todavía no te has muerto tú, oe?
-¿Y tú? ¿Todavía estás vivo? Repregunté mientras me acercabas el rostro para darme un beso en la mejilla.
- ¿Tienes un bate?
- Nop
- Ya estoy con la hora
- Yo también
- Nos vemos.

Y seguí avanzando sin poder creerlo. Una sonrisa invasiva me explotaba en el rostro, sintiendo que me mirabas, muriendo por voltear y recuperar ese instante. Sabiendo que había sido verdad, que había sido planeado. No por nosotros. Tú y yo somos unos necios. Es nuestra energía atrayéndose la que tarde o temprano converge en esa esquina.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Exorcismo

Te encontré fantasma
llevabas días tratando de teñir de muerte mi alegría
llenando de pretérito mi Carpe Diem
amenazando con quedarte disfrazado de hormona

Incendiada en llanto
acudo a mi mano para implorar respiro
consciente de lo mucho que necesitaba encontrarte

…y me voy calmando
y hasta olvido las palabras
Nublo todo de nuevo…

No quiero enfrentarte
No quiero volver a ver el espectro
de quien uso el poder que le di
para manejarme por dentro,
para hacer de mi un títere
y más aún
un objeto que pasar de mano en mano
Un despojo de mi misma,
molesta por siempre haber sabido querer
y aún no ser capaz de discernir a quién.

Maldigo mi rebelde inocencia

¿Cómo pude creer que era cierto?
Cuanto horror hay en una caricia falsa

¿Cómo olvidar sin venganza?

Que el llanto deshidrate el dolor
Jugar a ser dios es cruel

QUIERO UN POCO DE RESPETO

martes, 16 de febrero de 2010

al ultimo él

Si ya no quiero verte, ¿por qué me acerco más? Si todo ha sido decepción, ¿qué me falta?... ¿decisión? ¿Qué me sobra? ¿curiosidad?

¿Es tan fuerte el querer ayudarte?

Qué nos lleva a las mujeres a seguir al lado de alguien que constantemente nos hace daño. ¿Realmente nos sentimos tan solas? ¿Realmente hacemos vínculos tan fuertes?
¿Realmente necesitamos a alguien que camine al lado, aunque este se haya vuelto quien retrocede cada uno de nuestros pasos? ¿Es tanta nuestra necesidad de protección?

Realmente una imagen fuerte, y el lucir duras y autosuficientes, incluso en el vestir, ¿nos hace parecer hombres?

Si no eres y te ves frágil, montada sobres unos tacos quebradizos y cubierta solo por una faldita volátil y una blusilla escurridiza, ¿no eres mujer?

¿Qué es femenino?... ¿Ser “sexy” mostrando provocativamente las piernas, con ropa ceñida al cuerpo que te permita ser un hermoso maniquí sin cerebro?

¿Que acaso lo que nos caracteriza no es la fuerza que llevamos dentro para sostener a aquellos que, ya sin demasiado sustento, se han hecho llamar a través de la historia nuestros protectores?

¿Por qué para que me reconozcan como mujer debo verme débil?

¿Por qué si me gustan mi rostro y mi cuerpo limpios y frescos frente al espejo, moldeados únicamente por los años y su natural desarrollo femenino, en vez de por un bisturí y grasa de animal coloreada; “no me quiero a mi misma”?

¿Por qué si quieres que no piense, cuando te conviene apelas a mi racionalidad y me acusas de infantil por según tú no tenerla?

¿Realmente soy una mujer sin autoestima?

viernes, 12 de febrero de 2010

Transito

Miró al día y le hizo una mueca. Venir con tanta de esa vulgar luz.

— ¡Atrevido! No todos te esperamos con ansias ¿Sabías?

La niña se enroscó en entre sus sabanas canturreando un tango.

— ¿Crees que me ganaras con tu insistente soberbia? No me agradas. ¡Te lo he dicho! Osar salir tan lleno de gente. ¿Cómo es posible? Yo me quedo aquí ¿Me entiendes? No salgo y ¡no salgo!

De pronto, un rayo rebotado en la ventana, cayó en sus ojos escondidos; poniéndola de un salto fuera con un nuevo grito entre los labios:

— ¡Los astros chiquititos son menos petulantes! —Prorrumpió ya enteramente despierta, molestísima por haber perdido—.

Suspiró para levantarse, y haciendo un esfuerzo por llegar a tierra, calzó sus zapatos de muñeca rota, y su bata de última princesa rusa en plena revolución bolchevique, cayó desde la percha lunar sobre sus hombros desnudos, impecablemente transparente. Ahora habría que librar otra batalla. ¿Qué hacer con las horas?

“Las ensuciaré con chocolate hasta convertirlas en noche” -pensó divertida-. Pero ya no le quedaban barritas.

Decidió tomar un baño de muerte. En su cuarto de baño la bañera era el Santo Grial. Y ya que su vestido era diáfano y descubrir sus pies le daba miedo por su necia condición levadiza, se metió con todo y todo en el cáliz de la vida.

Cuando despertó flotaba frente al espejo a pesar de los zapatos mojados.

— ¡Qué niña tan grande! -Se dijo al verse-. ¡Cómo pasan los años cuando una se queda desnuda!

La miraba del otro lado una joven mujer, y admirabanse mutuamente del hermoso único rostro que lucía sobre dos cuerpos ajenos, ahora invertidos.
La niña se tocaba, se reconocía.

— ¿Es qué acaso soy yo? —Le preguntó a su reflejo-.
— Sí -contestó, tornándose seria-. Ésta somos, y si no te vistes rápido vamos a perder el trabajo.

“Las hombres dan, las mujeres reciben.”

Gracias a esta ridícula premisa nuestras actividades han sido limitadas durante siglos con el fin de mantener el estatus quo que nos relega a un rincón de la casa, en el cual esperaremos pacientemente a que nuestros proveedores nos lleven el pan nuestro de cada día. Pero ojo, no se olviden de estar lindas, así además del pan, recibirán eventuales paseos y regalos, y reducirán el riesgo de tener que compartir al magnánimo varón que tienen al lado. El cual por supuesto, hace gala de su activísimo rol en la sociedad, sosteniendo con orgullo a todas las pasivas que puede.

Pues que hayamos aceptado esto lo único que denota es un pasivo y comodón conformismo, sumado a una gigantesca falta de autoestima. ¿Qué nos costaba agrandar un poco más la frase? Es cierto los hombres dan, las mujeres reciben y con lo que reciben crean.

Solo las mujeres tenemos la increíble capacidad de convertir eso que recibimos en algo maravilloso. Lo hemos hecho durante siglos en todos los campos en los que se nos ha permitido participar. Sin ir muy lejos, la maternidad. Quiero ver que un hombre haga un pequeño humano de un moco.

Piensen ahora que hacen los hombres cuando reciben algo…No es por generalizar pero normalmente lo hacen mierda. Hacen mierda nuestra autoestima, hacen mierda nuestro cuerpo, hacen mierda la casa, hacen mierda el mundo y si sigo me canso, porque es inútil hablar cuando nosotras tenemos la culpa.

El día que las mujeres dejen de tratarse de putas unas a otras, el día que dejemos de criar a las niñas para ser sirvientas multiusos y a los niños para que sean parásitos sobre protegidos...“Hijita, desmenúzale el pollito a tu hermano porque sino se atora”.
El machismo del que tanto nos quejamos comienza por casa y sale de nosotras mismas. Si dejamos de mirar a la otra para decir lo pecadora y mala mujer que es…”no como una por supuesto. Siempre en su sitio, muy modosita y delicada” pero deseando locamente tener un momento para dejarse ser como la otra. Y viceversa…“esa cojuda es una persignada” añorando un poco de su estabilidad.”

Al fin y al cabo, todas somos iguales. Todas tenemos la misma capacidad de sentir, de recibir y de crear para luego dar algo, mayor aún, de lo que recibimos. Incluyendo el daño por supuesto. Tampoco es cierto que seamos tan buenas.
Todas experimentamos mil y un sin sabores tratando de avanzar con el mundo y la extraña posición en la que una se encuentra ahora que las cosas han cambiado. Ahora que nuestra cómoda vida de infanta que espera la llegada del príncipe y el día de sus esponsales para cambiar solo de palacio y seguir siendo un maniquí bien vestido que elevo el titulo de princesa a reina se desarma mas pronto de lo que apagamos el DVD, porque todo eso está ya solo en las películas de Disney y cuesta aceptarlo.

Comiencen por aceptarse como son. Dejen de buscar aprobación en sus machos alfa y reconstrúyanse a ustedes mismas, reconstruyámonos entre todas. Y con ayuda de ellos para al mismo tiempo ayudarlos a reconstruirse. Dejemos de echarles la culpa a los hombres de todos lo que nos pasa. Al fin y al cabo ellos solo nos tratan como mostramos que queremos ser tratadas. Eduquémoslos que para esos somos sus amigas, mujeres, madres y hermanas. No nos va a hacer daño hacernos concientes que en el mundo real, cada vez es más común ver el símbolo fálico del poder que tanto le gusta a la raza humana trasladado a nuestros tacos. Sigamos adelante, preocupémonos por procurarnos respeto los unos a los otros, por conocer e informar nuestros derechos, y olvidemos las guerras de sexos y la falta de tolerancia a las minorias. Juntemos nuestras capacidades y rehagamos todo esto juntos. Al fin y al cabo, lesbianas, gays, intersexuales, heterosexuales, blancos, negros, chinos, cholos, downs, discapacitados, etc., todas las etiquetas que hemos inventado, son eso, etiquetas puestas sobre hombres y mujeres para esteriotiparlos dentro de un patrón casi siempre errado, que atiende muy en el fondo a un fin económico o político. Somos humanos y ya. Solo una especie más, y si miramos como la cagamos siempre, nos daremos cuenta que no somos precisamente la mas genial. Hay mucho por hacer, eso si es genial. El día que lo comprendamos seremos un poco más felices.